lunes, 20 de agosto de 2012

Así nos vemos cuando nos pintan el pelo

Hay una rutina que la mayoría de mujeres estan obligadas a seguir, pintarse el pelo. Las de menos recursos lo hacen solas, se compran su tinte y se lo aplican en la casa. Las más acomodadas pueden pagar una peluquería. Ahí,  la variedad de precios es gigante, desde los 10 hasta los 200 soles. Y solo hablo de las raíces, las chicas me entienden.


Hace 11 años caí en las manos de Hiromi, de Tomyko. Empezamos con una pequeña iluminación. O sea , era mi pelo pero con uno que otro mechoncito de color rubio.  Por la tele, me aconsejaron.  Por ese entonces yo hacía los enlaces en vivo en Buenos días Perú, allá por el 2001. Al cabo de unos meses terminé rubia. Miren esta foto, con uno de mis mejores amigos,  cuando éramos jóvenes y  sin preocupaciones. ¡Qué diferentes eran nuestras vidas, negro! Estábamos en Máncora y con el sol ya mi pelo se iba al otro extremo. "Rubilinda". 


Pero un día regresé  a mis orígenes, ahora siento que el rubio no me queda, no sé por qué. Pero, no puedo dejar de ir a la peluquería a ocultar mis raíces “chinchanas”. Una vez, de chibola, dije que nunca me pintaría el pelo. No sabía lo que decía. Mi cabello crece rápido y cada 15 días debo teñir los 2 dedos de pelo oscuro que empuja ese marrón dorado que ven todos los días.  


Ella es Isabel, Isa. Mientras me aplica el color que Hiromi ha preparado,  me pregunta por qué me tomo fotos así. Pocas mujeres quieren enseñar su transformación en la peluquería. A mí me divierte y seguro a ustedes, también.


Todas se ven así. Las regias, sexys, feas, gordas, flacas, millonarias, lindas, misias. Aquí y en la china, las mujeres hacen lo mismo. Se ponen su mandil y se abren el pelo para teñirse. En la peluquería he visto a reinas de belleza, actuales y ex, modelos,conductoras de espectáculos,  empresarias, “vengadoras”, actrices, periodistas, a la ex de mi ex. Tosas han pasado por aquí.  Una vez, vi a la famosa enfermera de Alberto Fujimori.  Ni se imaginan.

En el proceso todas parecemos gemelas, igualitas. No se preocupen, nunca les tomaré una foto,  eso déjenmelo a mí, que me encanta burlarme de todo lo que las mujeres hacemos queriendo, y sin querer queriendo.

¿A esto se referirán los hombres cuando dicen que a veces somos unas brujas? Ya en el lavatorio, las cosas van mejorando .


Con el secado del cabello vamos volviendo a la realidad.


¿Nunca imaginaron que fuera así? Por eso nos demoramos tanto en la peluquería. Yo estuve desde las 4 hasta  las 6 y media. Y no me hice manos, ni pies, ni reacondicionamiento, ni rayitos, ni masajes, ni la cera. Solo tinte, el más sencillo.



9 comentarios:

  1. Jajaja, muy buenas las fotos!. Me gusto el comentario "la ex de mi ex". XD!

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  2. Jajajajaja yo seguiré firme con mi juramento de no pintarme el cabello nunca!

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  3. Qué buena narración de los hechos... jajaja

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  4. Como dice el celebre lizandro Mesa , bendita se mi mama por haberme parido macho!! :P

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  5. Jajaja! Muy buen relato, macho q se respeta se deja las canas...aunque a mi se me desteja la gorra,,,jajajaj

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  6. jaja, yo también hice el mismo juramento pero el tiempo y las canas me hicieron cambiar de opinión! te felicito por ser tan auténtica, sin poses :)

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  7. que buen relato, pero hasta ahora me resisto a pintarme las canas que van apareciendo

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