viernes, 13 de febrero de 2015

La Tía Olga


Se casó a los 15 años, con su primer enamorado. Al poco tiempo salió embarazada. Nunca le pregunté si esa fue una época difícil porque yo la veía tan segura de sí misma, dirigiendo sus empresas de vigilancia y limpieza que no me pasaba por la cabeza pensar que llorarabpor la depresión post parto o por el  dolor de pezones al dar de lactar. Ahora que he pasado por esas dos etapas,  hecha un valle de lágrimas, imagino lo duro que debe haber sido para ella siendo aún una adolescente. Pero bien dicen que los golpes o te vuelven un pusilánime o un combativo. Ella era una guerrera.

miércoles, 14 de enero de 2015

Sólo para Mujeres: "Durmiendo con el enemigo"

«No lo soporto» admitía una angustiada amiga luego de tres meses de convivencia con su novio. Me sorprendió porque parecían la pareja perfecta. Tenían personalidades distintas, pero daba la impresión de que ese era el éxito de su relación: el complemento. Yingyang, dirían algunos. Ella, habladora, espontánea. Él, callado y tranquilo. Ella, conflictiva y alborotada, él no se peleaba ni con su sombra. Ella, altanera, él, conciliador. Todo marchaba bien hasta que decidieron vivir bajo el mismo techo.


martes, 23 de diciembre de 2014

Sólo para Mujeres: "Disculpen, no sé cocinar"

Uno de los mejores consejos que he recibido en mi vida me lo dio mi roommate, justo antes de mudarme sola. Al despedirnos mi amigo de siempre, conocido cariñosamente como ‘El Negro’ me hizo una serie de recomendaciones. La más importante fue la que parecería más obvia. La recuerdo -aún ahora- todas las noches antes de irme a la cama: «Verónica, procura no incendiar tu casa, por favor»
No lo culpo. Durante nuestra convivencia estuve a punto de quemar su cocina más de una vez. En dos oportunidades encontró un sartén ardiente sobre una hornilla prendida. Fue a buscarme y me encontró dormida. Al día siguiente le expliqué que mi intención era hacer un omelette. Que dejé la cocina prendida, mientras arreglaba la ropa que usaría al día siguiente en el programa y me olvidé del pequeño detalle. Me disculpé y prometí que no volvería a suceder. Pero ocurrió. Halló una tetera casi sin agua a punto de derretirse. Me contó que tuvo que sacarla con varios trapos envueltos en la mano, porque era intocable. La última vez que me dejó entrar a su cocina olvidé el horno prendido y sí, estaba vacío.


Sólo para Mujeres: "Ellas y ellos"

Francesca lo persigue sin descanso ni disimulo. ¿Les ha pasado a veces que están tan concentradas en lograr un objetivo que se olvidan del mundo? ¿Qué hacen cosas sin importar el qué dirán? Bueno ella estaba así. Desde que se conocen, para pendiente de él. Anticipa que coincidan en algún lugar, crucen miradas y él le regale una sonrisa.
Él, como la mayoría de hombres, ni en cuenta de lo que está ocurriendo a su alrededor. No es que Francesca le sea indiferente, pero vive en lo suyo. Me consta que la quiere mucho, veo brillar sus ojos cada vez que se encuentran. Pero parece que ese gesto le basta para demostrarle cariño. Nosotras somos diferentes cuando se trata de expresar sentimientos.
Nunca me he atrevido a decirle que lo mande al cacho y se olvide de él. Ambos se verán con frecuencia y no quiero generar conflicto. Sin embargo, alguna vez le he aconsejado que lo trate con indiferencia para ver cómo reacciona. Pero Francesca no me hace caso y hace bien. Ella actúa sin malicia y casi por instinto. 
Hace unos días consiguió lo que tanto quería: no solo captó su atención sino que lo tuvo -literalmente- atrás de ella por un rato. Lo increíble es que fue ella la que se aburrió de la situación. Me pregunto si lo único que quería era demostrar control. Sentir que si ella quiere, puede desequilibrarlo en segundos. Acaso solo quiso darse el gusto de tenerlo en sus manos. O quizá solo le gusta perseguirlo. ¿Será que le encanta el camino y no necesariamente el destino?
¿Saben qué hizo? Astutamente identificó qué es lo que él más quiere en la vida y en un dos por tres se lo arrebató. Me encantaría saber los detalles de su hazaña, pero como aún no sabe hablar cuando le pregunté, solo balbuceó algunos sonidos. Francesca es mi sobrina y ahijada de 17 meses de edad y el jovenzuelo aún novato en temas femeninos es mi hijo Fabio, tres meses mayor que su prima. 


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